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Salida Dakar 2015 (Foto Jesús Renedo)
COMO Y PORQUÉ FUI EL PRIMER PILOTO EN PARTICIPAR EN EL DAKAR CON UN COCHE 100% ELÉCTRICO
27 diciembre 2016

YO DE PILOTO Y AGUSTÍN PAYÁ DE COPILOTO, FUIMOS LOS PRIMEROS DE LA HISTORIA EN PARTICIPAR EN EL DAKAR CON UN COCHE ELÉCTRICO.  CREAMOS Y DESARROLLAMOS UN PROYECTO QUE AHORA, GRACIAS A ACCIONA, YA VA POR SU TERCERA EDICIÓN CON CLARAS OPORTUNIDADES DE TERMINAR LA CARRERA.

 

A punto de iniciarse una nueva edición del Dakar, aprovecho para revisar uno de los hitos y, a la vez, uno de los fracasos de  los que me siento más orgulloso.

En pocos días hará dos años que me convertí en el primer piloto de la historia en participar en la prueba de motor más dura del mundo con un vehículo 100% eléctrico (sin llevar en el coche ni un solo litro de combustible).

Subir al podio de salida del Dakar con mi copiloto Agustín Payá, fue uno de los momentos más especiales de mi trayectoria. No conseguimos terminar y deportivamente no alcanzamos el éxito, pero tenía y tengo claro que para innovar hay que estar dispuesto a arriesgar; y para innovar con un propósito de impacto positivo para el mundo, hay que estar dispuesto a equivocarse, a ser criticado, y a poner en juego todo lo que haga falta para que las cosas avancen.

Mi evolución como piloto y aventurero comprometido con el medioambiente y la sostenibilidad me llevó a que, después de correr 8 Dakars, renunciase a participar nunca más con un coche de combustión. Hasta que, en el año 2012, coincidí con Agustín Payá, un apasionado del vehículo eléctrico, y juntos nos propusimos el reto de correr el Dakar con un coche 100% Cero Emisiones. Ni él ni yo iniciamos aquel proyecto únicamente por un objetivo personal, por nuestro ego o por pasárnoslo bien. Más allá de nuestros objetivos deportivos, había un propósito, que no era sino el de aprovechar nuestra aventura y la plataforma de una prueba tan importante, para divulgar la movilidad sostenible y las energías limpias como posibilidad y necesidad clave para nuestro futuro.

Iniciamos la fase de venta del proyecto, ofreciéndolo a diferentes empresas, pero el elevado costo y el compromiso de sostenibilidad que requería, no hacían nada fácil la búsqueda de patrocinadores.  Finalmente pudimos avanzar con ACCIONA, una compañía que tenía estos valores como parte fundamental de su misión y discurso corporativo.  Nos costó un año y medio de reuniones y negociaciones, hasta que en abril de 2014, firmábamos un acuerdo que nos llevaría a participar en el Dakar 2015. Nos pusieron dos condiciones especiales: ellos querían ser los propietarios del equipo, sin compartir el patrocinio con nadie más; y ellos querían llevar la comunicación.  Evidentemente, nosotros accedimos, pues nuestra prioridad era hacer realidad el proyecto, y ello pasaba, inevitablemente, por tener la financiación.

A partir de allí vivimos una etapa muy estresante. En menos de siete meses teníamos que construir un coche totalmente experimental, montar una logística excepcional, negociar un reglamento especial con la organización, desarrollar todos los conceptos de comunicación, y cumplir con unos plazos de tiempo a prueba de infartos. Y todo ello creando un equipo desde cero, con miembros de múltiples disciplinas y con valores muy diferentes respecto al propósito central del proyecto (las energías limpias y la sostenibilidad).

Pero finalmente, a las 19h20 de la tarde del día 4 de enero de 2015, el gran sueño se hizo realidad. La semilla estaba plantada. Un coche totalmente eléctrico, que no generaba emisiones, subía a la rampa de salida de la prueba de motor más difícil del mundo. Todo el mundo sabía que las posibilidades eran mínimas; pero muchos creíamos que el reto valía la pena y que era el principio de un proyecto que nosotros mismos o algun otro en el futuro, debería completar.

Cada kilómetro recorrido era un nuevo record del mundo. La primera etapa la superamos sin problemas. La segunda etapa se pudo completar con muchísimas dificultades, pero cabe recordar que 52 coches se quedaron encallados en una trampa letal que provocó el abandono de una tercera parte de los vehículos. Nunca había pasado en la historia del Dakar que abandonasen tantos coches justo al inicio. Nadie sabe todavía porque se produjo aquella debacle o aquel fallo de la organización; pero si sabemos que el Director de carrera presentó su dimisión unos meses después. Sea como sea, el coche eléctrico pudo estar en la salida de la tercera etapa, y 52 coches de motor de combustión de los de siempre, de los contaminantes, de los totalmente experimentados, no podían decir lo mismo. Desgraciadamente el coche se paró en el Km. 25. No fue un problema del motor eléctrico ni de la autonomía, sino un fallo de la centralita que, sin entender todavía por qué, se estropeó.

Muchos criticaron el proyecto. Muchos cínicos o escépticos con el coche eléctrico, la movilidad sostenible o las energías limpias, se alegraron mucho. Muchos se reían del tema y estaban felices pudiendo continuar disfrutando, compitiendo o dando espectáculo a través de una actividad absolutamente ligada a la cultura del petróleo, el peor cáncer actual de nuestra sociedad. Pero nosotros sabíamos que a pesar del fracaso deportivo, habíamos alcanzado una gran victoria.  Aquello era un proyecto de innovación, de aportación de valor, de compromiso auténtico. El mundo no evoluciona a partir de los conformistas y continuistas, sino a partir de los que quieren cuestionar la realidad existente (especialmente cuando no es positiva), y tienen el coraje de probar cosas nuevas que, poco a poco, o de golpe, pueden ayudar a mejorar el mundo.

Aquel sueño que tuvimos Agustín y yo en 2012, plantó su semilla en 2015 y está dando sus frutos, pues todavía continúa vivo con el equipo Acciona Dakar, que está a punto de empezar su tercera participación consecutiva en la carrera. Nosotros trabajamos con persistencia y pasión durante más de dos años, y sólo estuvimos encima del coche durante dos etapas, pero aquello sirvió para que otros continuasen el reto. Desafortunadamente no coincidí con los planteamientos que pretendía el patrocinador, y me tuve que apartar del proyecto que había creado junto a Agustín; pero afortunadamente Acciona continuó apostando y poniendo los recursos necesarios. El año pasado ya se consiguieron hacer más etapas, y en esta edición todo parece estar bien encarado para que se cumpla aquel dicho que apunta que "a la tercera va la vencida", para alcanzar el objetivo de que un vehículo sin combustible termine el Dakar.

Solo deseo que este coche termine y demuestre que los vehículos eléctricos pueden estar a la altura de cualquier reto. Y también deseo que si se alcanza la meta, más allá de los objetivos de márketing del patrocinador o de las ambiciones deportivas de las personas involucradas, todo ello suponga una oportunidad muy potente para impulsar y divulgar un compromiso con el medioambiente, de forma que las nuevas tecnologías y las energías limpias sirvan para desarrollar comunidades más sostenibles y eficientes, mejorando nuestras vidas y las de las siguientes generaciones.

A partir del día 2 de enero empieza el Dakar 2017. Los medios de comunicación sólo hablarán de velocidad y de competición, pero mi favorito y el favorito de todos los que aman el planeta y la sostenibilidad, tiene que ser el coche eléctrico de Acciona.

 Dakar 2015 (Foto Jesús Renedo)
Verificaciones Dakar 2015 (Foto Jesús Renedo)
1ªtapa Dakar 2015 (Foto Jesús Renedo)
Desierto Dakar 2015 (Foto Jesús Renedo)
Comentarios
Miquel Romero i Grané
02 enero 2017
11:19 H
Fins i tot els grans roures monumentals, a l'inici varen ser una petita gla.
Cal recordar que les grans obres, també sempre deuen reconeixement a la primera llavor, aquella que ja portava tota la base genètica.
Molt interessant Albert, i com sempre enriquidor.

Que tinguem un excel·lent 2017 tots plegats!

Miquel
Josep Mª. GUITART HERNANDEZ
28 diciembre 2016
18:38 H
Molt bé Albert, una demostracio més del teu esperit deportiu amb majuscules, fugin del protagonista personal. No tinc el gust de coneixer Agustín Payá, pero igulament la meva reconexença i consideració. Bon acabment del 2016 i que el 2017 sigui millor per tots !!!!, si be la humanitat sembla que no vagi per aquest camí. Una forta abraçada, Josep Mª.
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