Llegada Seevetijarvi, pastores Sami

Llegando a Seevetijarvi

 Llegada Seevetijarvi, pastores Sami

Vista general con renos al fondo

Ya he llegado a Seevetijarvi, el primer pueblo que se puede encontrar entre IVALO y aquí.  No sé si soy objetivo, o es porque ha sido la última etapa, pero creo que ha sido la más bonita. Siempre alternando lago y bosque, visualizando renos y, al final, algunos pastores Sami; y cruzando ríos que a veces dejan ver el agua bajo un hielo totalmente transparente.  Tengo que reconocer que tanto en algunos ríos en medio del bosque, como en algunos trozos de lago, había momentos en que daba miedo tener que cruzarlos.  Siempre hay momentos en que la cosa da un poco de "Yuyu", pero cuando uno va solo, es "Yuyu" al cuadrado, pues cualquier pequeño incidente, sin la ayuda de un compañero, se puede convertir en algo muy grave.

Pero aquí estoy, pasando estas notas desde el único bar del pueblo, un sitio realmente pintoresco, con un plato de estofado de reno delante de mí, y una cerveza a la que he bautizado como "la breve" porque pronto la daré por finiquitada y pediré otra.

La travesía ha terminado, y mañana por la mañana cogeré un bus para regresar a mi punto de salida. En una visión deportiva, esto supondría un reto conseguido y la felicidad de llegar a la meta; pero en una visión más aventurera y exploradora del tema, significa que dejaré atrás un entorno tan puro y una conexión tan auténtica con la naturaleza, que no hace que esté especialmente feliz de haber llegado al final. Aunque sea un tópico, cada vez tengo más claro que las metas no son importantes en sí mismas, sino sólo valen en el sentido que nos sirven para ponernos en acción y así disfrutar del trayecto. Y si el trayecto está enlazado con explorar al máximo todo lo que la naturaleza nos muestra y nos ofrece, para poderlo compartir además con vosotros, y entre todos conocerla mejor, ser más consciente de su valor, y comprometernos en preservarla; luego esa meta, y esta cerveza que me estoy (ya casi estaba) metiendo, tienen todo el sentido del mundo.

Gracias Laponia; pero sobre todo, gracias Naturaleza. Te debo mucho, y tengo claro que te lo quiero ir devolviendo con mi actitud y la vinculación de mis actividades a que te sirva como embajador o apóstol.