¿CÓMO NOS TRANSPORTAREMOS?

Respuesta 8 del dossier “40 PREGUNTAS CLAVE PARA ENTENDER EL FUTURO DEL MUNDO”, coordinado por mi por encargo del GRUPO Z de comunicación, donde un experto en cada materia responde a una cuestión sobre la tendencia de un tema.  En este caso concreto, esta cuestión la trato yo directamente:

Nuestra evolución como civilización ha ido siempre relacionada con nuestra capacidad de movilizar personas y mercancías; y por la misma razón, el desarrollo futuro del transporte marcará notablemente nuestra evolución como sociedad.

Para centrarnos, hablaremos básicamente del transporte terrestre, el cual tendrá tres grandes focos de revolución:

El primer factor es la electrificación masiva de los medios de movilidad: los coches particulares y el pequeño transporte urbano abrirán el camino, pero enseguida les seguirán el transporte pesado de mercancías y de personas.  La conciencia medioambiental será el motivo impulsor, pero la expansión masiva de este tipo de transporte vendrá de su funcionalidad.  Su implantación llegará mucho antes de lo que podamos pensar, gracias a los siguientes factores aceleradores: regulación, masiva instalación de puntos de carga, amplia oferta de modelos de automóvil, ahorro de costos, menos averías y efecto social por la moda de la última tendencia.  Dentro de 5 o 10 años veremos un panorama totalmente diferente en nuestras ciudades y carreteras.

El segundo factor será la tecnología de autoconducción.  La geolocalización y la digitalización convertirán a los coches en unos robots movidos por energía eléctrica y gobernados por inteligencia artificial. Habrá un período de adaptación en el ámbito legal, moral, laboral y estructural; pero hay pocas dudas de que ver personas conduciendo puede ser algo excepcional dentro de unas décadas.  Y con ello ganaremos mucho en comodidad y seguridad; pues los “robocoches” cumplirán todas las normas de tráfico, podrán anticipar situaciones de riesgo al estar comunicados con los otros vehículos y multitud de datos del entorno, y además no beberán alcohol, ni existirán los aprendices, ni conducirán con los reflejos de un abuelito de 85 años.

Pero el tercer factor será el que realmente revolucionará el transporte terrestre.  El coche eléctrico y la autoconducción solo serán eslabones necesarios para llegar al verdadero cambio de paradigma: la maximización de los transportes públicos más eficientes en las ciudades (eléctricos, por supuesto) se sumará a la práctica desaparición del coche particular.  Ya no necesitaremos tener coches en propiedad, porque se desarrollarán servicios de movilidad a través de apps o plataformas que nos ofrecerán contratos por uso, por cuotas, low cost o premium, que nos recogerán y nos desplazarán donde necesitemos.  Diferentes empresas con grandes flotas de vehículos autónomos competirán en costes y eficiencia, y no pensarán en vender coches, sino en aportarnos soluciones de transporte.  Es muy probable que en poco tiempo tener un coche propio se convierta en algo exótico, similar a lo que es ahora tener un caballo.

ALBERT BOSCH: Experto en actitudes de liderazgo y tendencias de futuro. Aventurero, emprendedor y escritor. Autor del libro “El Explorador del Futuro”.

Por Albert Bosch|2019-06-13T14:03:42+00:0013 de junio de 2019|Liderazgo|Sin comentarios

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