MASLOW HA CADUCADO PARA EL LIDERAZGO

  • El modelo de Maslow es erróneo actualmente para entender un Liderazgo comprometido con la sostenibilidad. 
  • No vale conseguir el éxito sin sostenibilidad y luego querer arreglarlo a posteriori. Además, la mayoría de proyectos ya no llegan al éxito, y solo queda la parte del perjuicio creado. 
  • La sostenibilidad no debe ser un punto de llegada para cuando todo vaya bien, sino el punto de partida para evolucionar proyectos de éxito.

Si queremos entender y comprometernos con el “Liderazgo Sostenible”, debemos superar la archiconocida teoría resumida en la “Pirámide de Maslow”.

El psicólogo norteamericano Abraham Maslow estableció la jerarquía de las necesidades humanas, que quedó resumida en la famosa pirámide. En ella determinaba que se partía (en la base) de las necesidades más básicas, las fisiológicas vitales para la supervivencia: comer, respirar, sexo, y homeostasis en general. Después pasaba a las de seguridad (la física, de empleo, familiar, ingresos, salud, etc.).  Avanzaba hacia la afiliación (amistad, afecto, ser parte de un colectivo, etc.).

Llegando al reconocimiento (confianza, respeto, éxito, reputación, etc.). Y finalmente culminaba (en la cúspide de la pirámide) en la auto-realización, comprendiendo el desarrollo espiritual y moral, la conexión con el propósito vital o la ayuda desinteresada hacia los demás.

Muy posiblemente este resumen de Maslow continúa siendo válido para la población en general, pero aplicado al liderazgo de proyectos de cualquier tipo, debería revisarse por completo.

De alguna manera, el liderazgo dominante hasta ahora, ha seguido esta progresión. Grandes directivos, empresarios o políticos desarrollaban su proyecto priorizando la supervivencia del mismo; luego asegurándose la mejor rentabilidad posible, creando una organización amplia, siendo reconocidos y, finalmente, si conseguían el éxito, se dedicaban a la auto-realización.  En esta última fase, tenían la necesidad de sentirse buenas personas y de realizarse en un propósito de trascendencia positiva hacia los demás. Es habitual que estas personas de éxito dediquen parte de sus recursos (tiempo y dinero) a causas benéficas. Incluso en casos más destacados, muchos llegan a crear una fundación. El lema habitual es “devolver a la sociedad parte de lo que les ha dado”.

Pero esto debería entenderse como un modelo del todo caducado para un buen líder. Los retos del planeta son tan importantes, críticos y urgentes, que no podemos permitirnos que los líderes de cualquier proyecto mínimamente significativo en cualquier área de actividad, avancen priorizando siempre sus intereses particulares y cortoplacistas. Y solo cuando lleguen a tener éxito, se dediquen a aplicar un principio de responsabilidad, solidaridad y sostenibilidad hacia la sociedad y el medio ambiente.

El modelo es erróneo por dos motivos principales: 1) Porque no vale evolucionar en lo propio a costa de un impacto negativo en el entorno, e intentar “devolver” o “revertir” ese impacto al final de una trayectoria. No hay tiempo, y nunca se llega compensar el daño realizado durante el proceso.  Y 2), porque una amplia mayoría de los proyectos no llega a culminar en ese éxito que permite llegar a la fase de auto-realización y buscar la ayuda hacia los demás o el medioambiente; y en esos casos, solo nos quedamos con todos los perjuicios creados en el camino.

En el paradigma del final del primer cuarto del siglo XXI, la sostenibilidad no debe ser un punto de llegada o de activación cuando todo va bien. La sostenibilidad debe estar en el punto de partida de cualquier actividad. Un buen líder no puede permitirse no tener este parámetro clave en cuenta en todo su proceso y evolución hacia el éxito de su proyecto. Si se desentiende de este impacto positivo, es, por definición, un líder incompleto, o mediocre, o malo directamente, porque no tiene en cuenta lo esencial para la prosperidad y calidad de la sociedad y el medioambiente en el presente y en el futuro.

No nos interesan algunos millonarios o personas de gran éxito social o profesional que en su fase final se dedican a tranquilizar su conciencia y a estar cómodos con su imagen haciendo el bien a la humanidad. Evidentemente, mejor que lo hagan, pero no debería ser el modelo a seguir. Nos interesan muchísimos líderes de proyectos que pongan los valores para un mundo mínimamente sostenible para todos en el futuro, como eje, límite y compromiso básico de partida en todo lo que haga en su proyecto.

Un líder sostenible debe perseguir el éxito de su proyecto, pero siempre debería preguntarse qué tiene y qué no tiene derecho a hacer, y que es lo que el planeta requiere de él y de su proyecto si queremos continuar viviendo mínimamente bien aquí, en nuestra casa, en la Tierra.

Por |2024-01-29T15:34:46+01:0029 de enero de 2024|General, Liderazgo, Sostenibilidad|2 Comentarios

2 Comentarios

  1. marlonthemongoose 31 enero, 2024 en 16:24 - Responder

    It’s like saying we need to find new and better ways to be good leaders. Maybe, instead of just focusing on basic needs, we should consider other things to be great leaders.

  2. nabidh emr in Saudi Arabia 31 enero, 2024 en 15:37 - Responder

    Leadership may be evolving to address the complexities of the modern world, and leaders may need to adapt their strategies to meet the changing needs and expectations of their teams.

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