TU TIEMPO INTERNO

  • El tiempo exterior es el que se mide en minutos y horas, pero solo representa una parte de nuestro tiempo de vida. 
  • El tiempo interno depende de aquello en lo que en ese momento esté centrada nuestra conciencia. 
  • De todas las capacidades del cerebro, pocas son tan fáciles y rápidas de modificar como el denominado “sentido del tiempo”.

La clave no está solo en como organizamos y aprovechamos nuestro tiempo, sino en como  interiorizamos el tiempo a través de su sentido y su percepción.

Siempre tratamos el tiempo como la forma en que gestionamos nuestras horas, días y años de vida, de la forma mejor aprovechada posible según los parámetros y necesidades de cada persona. Pero esto es solo el “Tiempo Externo”, el que se mide con el reloj. La parte más importante está en la percepción de este tiempo para cada uno de nosotros. Esto es nuestro “Tiempo Interno”.

¿Cuánto dura una hora?. Unos dirán que sesenta minutos, otros dirán que “depende”. Una pregunta que parece trivial a simple vista, pero que solo puede ser respondida si tenemos en cuenta el intervalo de tiempo en relación a la experiencia profunda que percibimos.

Esta mañana, de 6h30 a 7h40 de la mañana, justo antes de escribir este texto, he estado corriendo solo por la montaña. Durante una hora y diez minutos he estado practicando deporte. Ha durado lo mismo que cualquier otra actividad que hubiese podido hacer durante ese tiempo. Pero esa hora a supuesto muchísimo más en mi tiempo interno: me ha llenado de energía, me ha hecho sentir saludable, me ha dejado emocionarme con un amanecer precioso, me ha inspirado para pensar y activarme en temas muy positivos durante todo el día. Y me ha regalado una conexión brutal con la naturaleza a través de todos mis sentidos: la vista de un día de primavera radiante; el tacto de la brisa, la humedad y el frescor en mi piel; el olor a hierba húmeda y aroma de lavanda; el oído al escuchar un concierto de pájaros inigualable; e incluso el gusto, al haber probado unas hojas de menta (y no veas como he disfrutado mi desayuno después de correr).

Una hora esperando un tren que va retrasado se nos hace eterna pero pesada e inútil a la vez. Una hora trabajando en algo que nos llene se nos hace bastante realista en parámetros de “reloj”, pero nos hace sentir útiles y bien conectados a un objetivo. Una hora haciendo el amor se nos hace cortísima, pero el placer, la pasión y la plenitud que nos aporta es de máxima potencia en el momento y durante muchísimo tiempo. Una hora colaborando en una causa social o ambiental, se nos puede hacer más corta o más larga, pero nos conecta siempre a nuestra mejor parte personal, a un impacto positivo en el mundo, y a un sentido de trascendencia.

El tiempo interno no se mide en minutos y horas. Ese es el tiempo exterior, que solo representa una parte de nuestro tiempo de vida. Lo que podemos percibir en un espacio temporal, no tiene nada que ver con el reloj, sino con los procesos internos que se generan a partir de allí.

El tiempo interno depende de aquello en lo que en ese momento esté centrada nuestra conciencia, y experimentarlo es una capacidad compleja del cerebro. Pero la buena noticia es que es una capacidad que resulta más de un aprendizaje que de una habilidad innata.

Me declaro absolutamente ambicioso en relación a mi tiempo de vida. En otros factores soy más conformista o descuidado, pero en este siempre he sido un radical. Y desde esta posición, os animo a que le deis la máxima importancia tanto en su parte de gestión de “Tiempo Externo” como en vuestra conciencia y entrenamiento para maximizar vuestro “Tiempo Interno”.

El libro de nuestra vida se escribe en nuestra cabeza, y nosotros debemos decidir si somos o no sus escritores. Tomar esta decisión nos aporta una inmensa oportunidad, pues de todas las capacidades del cerebro, pocas son tan fáciles y rápidas de modificar como el denominado “sentido del tiempo”.

Una de las cosas que más anhelamos en nuestra vida es la libertad, y una de las cosas que más valoramos es nuestro tiempo. Pues unamos ambos conceptos haciéndonos plenamente responsables de los dos: usemos bien la gran libertad que tenemos para decidir cómo usamos nuestro tiempo exterior, como reaccionamos al ritmo temporal de nuestro entorno, cómo lo llenamos de propósito y conciencia y, finalmente, como sentimos el tiempo.

Hagamos honor a nuestro tiempo en todo lo que depende de nosotros.

Por |2024-05-03T18:46:35+02:003 de mayo de 2024|General, Liderazgo, Liderazgo Personal|Sin comentarios

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