SOLUCIONA TU PROBLEMA ESCRIBIÉNDOLO

  • Las mejores soluciones siempre vienen de hacerse las buenas preguntas. 
  • Ley de Kidlin: “Si escribes el problema claramente, este ya estará medio resuelto”. 
  • 5 pasos poderosos para solucionar los problemas y aplicar mejora contínua: Definir, analizar, ver soluciones, evaluar e implantar.

¿Cuántas veces nos encontramos atrapados en problemas que nos bloquean, nos chupan la energía o nos parece que no tienen solución?

Más allá de la archiconocida “Ley de Murphy” que todos mencionamos cuando algo se nos complica inesperadamente, existe la “Ley de Kidlin”, que nos sirve para lo inverso al enfocarnos a la solución práctica de nuestros problemas.

El principio básico de esta ley dice que “Si escribes el problema claramente, este ya estará medio resuelto”.

Este ejercicio tan sencillo, si se hace mínimamente bien, es una herramienta muy poderosa que todos tenemos a nuestra alcance, porque nos aporta una gran claridad. Nos ayuda a desmenuzar el problema y desglosarlo en partes comprensibles, a organizar las ideas y a enfocarnos a posibles soluciones.

Y este proceso sirve tanto para problemas personales como profesionales, y tanto para personas individuales como para equipos de trabajo.

Soy muy fan de este sistema, porque al escribir hacemos una meditación consciente. De hecho, es una técnica que utilizan muchísimas veces los psicólogos o los coaches para que sus pacientes o ‘coachees’ puedan ser objetivos, ver más allá de las emociones, y apuntar por ellos mismos la solución. Pero es un método que podemos aplicar nosotros mismos de forma habitual, gratuita, y tanto para problemazos como para problemitas.

La ley de Kidlin habla de cuatro principios clave: Observar, experimentar, reflexionar y actuar. Pero a mi me gusta más trabajarlo a partir de cinco pasos que se entienden de una forma más clara y práctica:

1) DEFINIR bien el problema como punto de partida fundamental. Hay que tomarse el tiempo necesario, sin omitir detalles, siendo específico y objetivo.

2) ANALIZAR el problema con algo más de profundidad. Ponerlo en relación a la gravedad real que tiene. Ver cual es el problema del problema (aunque suene redundante). Qué partes críticas comporta, qué riesgos, qué oportunidades, qué cosas tengo que apartar de mi o modificar o incorporar, qué intención o nueva realidad puede haber en la nueva situación creada, etc.

3) VER SOLUCIONES: Empieza a pensar qué posibles soluciones se visualizan. Muchas veces la respuesta se vuelve evidente cuando se entiende bien la pregunta.

4) EVALUAR: Reflexionar los posibles resultados de las distintas soluciones. Hacer un ejercicio de introspección sincera para ver qué queremos conseguir con esa solución, y como queremos aprovechar ese problema para ser más potentes en nuestro siguiente paso.

5) IMPLANTAR: De nada serviría todo el proceso si al final no lo pasamos a la acción. Activemos el plan y las decisiones tomadas y, solo con avanzar, el camino hacia la situación “Post problema” se nos irá trazando y nos sentiremos empoderados por haber afrontado un obstáculo como la persona resiliente, inteligente y valiente que somos.

Insisto en que este proceso sirve tanto a nivel personal como a nivel de trabajo de equipo. Hacer este mismo ejercicio con los grupos de trabajo de nuestras organizaciones es altamente efectivo. Yo aconsejaría realizar sesiones enfocadas a esta práctica, o incluirlo en alguna reunión de equipo. Si un equipo escribe y define bien un problema, la implicación se disparará en la búsqueda de soluciones, y aflorará una potente creatividad y cohesión de grupo. Con ello se fomenta además la cultura de la observación y la mejora contínua, y el hábito de entender, afrontar y comprometerse conjuntamente en la comprensión, aceptación y solución de problemas de la organización.

Así que tu mismo, o tu como parte del liderazgo de un equipo u organización, cada vez que tengas un problema, tengas dudas, o quieras revisar cualquier tema, escribe, reflexiona y resuelve.

Las mejores soluciones siempre vienen de hacerse las buenas preguntas, y ello requiere tener una visión clara de la situación y dejarse espacio para la reflexión estimulada con un enfoque concreto.

Por |2024-05-28T12:44:45+02:0028 de mayo de 2024|General, Liderazgo, Liderazgo Personal|Sin comentarios

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