- Siempre escuchar al médico y respetar los límites. Pero no limitarse a lo básico o estándar que recomienda el doctor o la mutua.
- Cualquier ayuda es buena y hay que dejarse asesorar. Pero tampoco es tan complicado y podemos hacer muchísimo por nosotros mismos…
- 4 niveles: acción del día a día, ejercitar todo el cuerpo, ejercicios específicos para la lesión y recuperación pasiva.

Dentro de mi plan de recuperación de la grave fractura de Tibia y Peroné, basado en 5 niveles (físico, nutrición, hidratación, microcirculación y psicológico), me comprometí a explicar con un poco más de detalle cada apartado.
Aquí va el del TRABAJO FÍSICO:
Este es el más obvio, y el que la mayoría de las personas entiende y, teóricamente, aplica. Es una parte esencial de la recuperación, y requiere compromiso y disciplina.
El problema es que, precisamente porque requiere esfuerzo y dedicación, aparte de cansancio, paciencia y dolor, muchísima gente se dedica a esperar descansando, con la convicción que el estar parado va bien para la recuperación. Y luego sigue el plan de recuperación del médico o de la mutua, algunos días a la semana, durante unas horas concretas. Y demasiadas veces esto va acompañado de comer más de la cuenta, lo cual sumado al poco ejercicio, lleva a aumentar de peso y perder energía, y a dificultar o ralentizar más todo el proceso.
Mi punto de partida es que todo es recuperación física. Desde el minuto uno, hay que estar activo y aprovechar cualquier acción diaria para ejercitarse y recuperarse. Lógicamente hay que escuchar el cuerpo y darse espacios de relax y descanso, que es también muy importante para la recuperación. Pero el descanso no tiene que ser la base de este período de remontada.
Siempre escuchando al traumatólogo y no superar ciertos límites, pero también entendiendo que normalmente los médicos tienden a la máxima prudencia y a un plan estándar que vaya bien para todo el mundo, cuando cada persona es diferente en capacidades, en base física, en voluntad y en motivación.
En mi caso trabajo estos cuatro apartados:
- Acción en el día a día. No tener pereza y espabilarse al máximo a nivel físico en todas las acciones de nuestra vida normal.
- Entrenar el resto: Continuar entrenando las partes del cuerpo no afectadas por la lesión: si tengo la pata inmovilizada, nada me impide continuar ejercitando la parte superior, los abdominales, la pierna buena, etc.
- Ejercicios específicos para la parte lesionada. Y adaptados a cada momento. Primero recuperar la movilidad y la confianza. Y progresivamente ir incorporando tanto ejercicios de recuperación como de fuerza. En mi caso me estoy preparando varias prácticas para activar el tobillo y la rodilla (no afectados por la lesión, pero sí por la operación y por la inmovilización); y luego ya empezaré con la natación, el kayak, la bici estática, el gimnasio para muscular específicamente, el caminar, y progresivamente todo lo que vea que la pierna me permita hacer.
- Recuperación y activación pasiva: dormir entre 7 i 9 horas, estiramientos, fisioterapeuta, aplicación de hielo o baños con agua muy fría, aplicación de Indiba, etc.
Cualquier ayuda es buena, pero tampoco es tan complicado, y aunque usemos entrenador, vayamos a un centro de recuperación, o al fisioterapeuta; no debemos limitarnos a esa parte, y podemos hacer muchísimo trabajo por nosotros mismos. Así ganaremos en intensidad, frecuencia y calidad de recuperación.
Descargo de responsabilidad: Esta es solo mi opinión, y yo no soy un profesional de la salud o de la preparación física. Cada uno debe informarse bien, saber cual es su condición física y su nivel de conocimiento cualquier práctica deportiva, y dejarse asesorar por expertos siempre que haga falta.




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